Hamburgo es la segunda ciudad de Alemania en importancia, pero su mayor característica es su silueta urbanística.

Hamburgo, la ciudad de los puentes 

Es una ciudad rodeada de agua, la cruzan tres ríos, pero además son muchos los riachuelos y canales por los que discurren los casi 2.600 puentes que tiene. Todo ello para acabar en el impresionante delta del Elba. 

Con esta situación es lógico pensar que toda la vida en Hamburgo está supeditada a esta singular característica y es que, vayamos donde vayamos, habremos de movernos subiendo y bajando puentes, como los muchos que nos llevan hasta su casco histórico en el que podremos admirar ese aire comercial que la urbe ha tenido desde la Edad Media. La Deichtrasse es precisamente la calle que concentra aquellas viviendas, que también servían de almacén, de los comerciantes de la época, a las que se llegaba en viejas barcazas cargadas de productos para guardarlos en sus hogares. Todo este intenso comercio por el que se hizo famosa Hamburgo dio origen a lo que en la Historia se ha ocnocido como la Liga Hanseática, una unión de ciudades que pretendían vivir libres del feudalismo imperante de la época. Aún hoy, Hamburgo conserva aquel magnífico título de “ciudad libre y hanseática”.

Y fue precisamente aquella altives, aquella resistencia a doblegarse ante el servilismo feudal, lo que sirvió a Hamburgo para prosperar y convertirse hoy día, según la consideran muchos, en la ciudad más rica de Alemania.

Hamburgo, la ciudad de los puentes

El agradable paseo que se puede hacer por los canales hamburgueses nos llevará a ver edificios de variados estilos. Podremos admirar el estilo neorrenacentista del Ayuntamiento, junto al canal Alsterfleet, o la calle Speicherstadt, de claro estilo medieval. Y, cuando finalicemos el recorrido, podremos seguir empapándonos de ese estilo peculiar y culto de la ciudad que se vé no sólo en sus edficios sino también en sus museos, como el Kunsthalle donde podremos admirar obras de Paul Klee o de Eduard Munch.

Y, como no podía ser de otro modo, una recomendación para el final del día. No dejar de acercarnos a la zona portuaria. No sólo porque allí se labrara gran parte de la historia de Hamburgo por ser uno de los principales puertos de Europa, sino para degustar el exquisito pescado fresco acompañado de vino caliente que puede tomarse en los muchos pubs y bares que abren por la noche y que transforman el barrio en una zona muy ambientada. Allí, en la lonja, podremos degustar la exquisita langosta, uno de los manjares típicos de Hamburgo.
Fuente: locuraviajes.com